Reflexionando...
A
pesar del paso del tiempo , aún hoy en las sociedades contemporáneas, gran parte de sus integrantes mantienen la idea de que las
cosas suceden obedeciendo a un orden natural, determinado fuera de la acción de
los hombres.
Durante
las primeras décadas del siglo XX, el pensamiento positivista entró en crisis.
Nuevas teorías fueron elaboradas y difundidas. Ellas sostenían que las acciones humanas y sociales no pueden
ser explicadas con los mismos métodos y
conceptos que los científicos utilizan para explicar los fenómenos
naturales porque la realidad social
tiene características específicas que la diferencian de la realidad natural.
Lo
específico de la realidad social consiste en que ella es el resultado de acciones realizadas
por seres humanos que tienen intenciones y motivos, personales y particulares
para hacer lo que hacen. Los historiadores tienen que explicar los motivos de
las acciones humanas, cargadas de intensión para entender lo que sucedió.
Tienen que establecer relaciones entre las acciones y determinar cuáles fueron
las causas y cuáles fueron los efectos o resultados. Con este objetivo, la
tarea central del historiador es la de construir el proceso histórico. Para
reconstruir un proceso histórico no alcanza con ordenar cronológicamente los
hechos históricos (que son únicos e irrepetibles). Resulta indispensable
explicar las acciones individuales reconstruyendo su sentido (por qué y para
que fueron realizadas), comprender su sucesión y explicar cómo se relacionan
todas las acciones realizadas por los hombres en el pasado, en todos los planos
de la vida social y como se relaciona el pasado con el presente.
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