EL IMPERIALISMO
Durante la
segunda mitad del siglo XIX las potencias europeas y el Imperio ruso se
apoderaron definitivamente de amplias zonas del continente asiático, aunque el
avance de Europa sobre Asia había comenzado en el siglo XVIII como lo demuestra
el caso del Reino Unido en la India. Por otra parte, entre el 15 de noviembre
de 1884 y el 26 de febrero de 1885 se llevó a cabo en Alemania, la Conferencia
Internacional de Berlín donde se procedió a dividir el continente africano
entre las principales naciones europeas, a su término solo Liberia y Abisinia
(actual Etiopia) conservaron el derecho a su independencia.
Comenzaba así
una etapa que fue considerada por quienes fueron testigos, como portadora de un
nuevo “imperialismo o imperialismo colonial”. Pero ¿por qué nuevo? ¿No existían
desde hacía tiempo emperadores e imperios? Los casos de los Imperios chino,
ruso o japonés ¿no son claros ejemplos de ello? Y además ¿no había existido
también el Imperio español, el británico o el portugués? ¿Por qué entonces
quienes presenciaban el fenómeno lo veían como un hecho novedoso? Pensemos que
de hecho el termino imperialismo recién fue incorporado en los escritos
políticos británicos hacia 1870 y no fue sino hasta la década de 1890 que su uso se generalizo, tanto política como
periodísticamente. Es decir: el término era nuevo y se lo había ideado
justamente para dar cuenta de un fenómeno nuevo.
Algunos
creyeron ver una nueva era de expansión nacional, aunque con algunas
características particulares que la diferenciaban de la expansión anterior.
Otros, entre los que se destacaba Vladimir Ulianov (Lenin) vieron el fenómeno
que sería conocido como imperialismo
como una nueva fase del desarrollo capitalista.
ANALIZANDO EL IMPERIALISMO
Más allá de los diversos puntos de
vista y diferentes opiniones acerca del imperialismo lo cierto es que el
fenómeno tuvo lugar y que de hecho fue una situación que afecto de manera
positiva o negativa a todo el planeta.
Para comprender sus causas, debemos
conocer el contexto en el cual se produjo el fenómeno.
En primer lugar este era un mundo en
el que ya ninguna región quedaba por descubrir. Además gracias al avance de los
medios de transporte, los viajes se habían reducido a una cuestión de semanas.
Por otra parte el mundo a fines del
siglo XIX era un espacio densamente poblado. Si bien la mayor densidad se
encontraba en el continente asiático, el resto de las regiones del planeta no hacía
más que crecer a un ritmo acelerado. El mundo estaba cada vez más unido debido
a las mejoras en las comunicaciones, era cada vez más común el movimiento de personas,
de bienes y de capitales entre regiones. Lamentablemente esto no significaba
que fuera cada vez más igualitario. Por el contrario las disparidades eran cada
vez mayores. La distancia entre los países occidentales, base de la revolución
económica y el resto de las naciones era cada vez más grande. En 1880 por
ejemplo el ingreso per cápita en el mundo “desarrollado era más del doble que
en la del resto de los países y la brecha seguía profundizándose. Una de las
causas del abismo que existía entre las distintas economías del planeta era el
desarrollo tecnológico alcanzado, tanto en la producción de maquinarias industriales como en la
producción armamentística. Otro de los factores que parecían colaborar en
profundizar esta brecha fue el proceso de urbanización: el mundo más “avanzado”
atravesaba un rápido proceso de urbanización.
Fuente: "Historia: el mundo contemporáneo", Alonso M., Vazquez E., Giavón A.
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